| La Ciência de Luz nos enseña un conjunto de técnicas que nos permitem manifestar la paz y la abundáncia de esta nueva era |
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Extraido del Libro: Los Ángeles Limpian el Astral de la Ciudad
...Pasamos el día sin vernos y sólo nos reunimos nuevamente al caer el sol. Preparamos un té bien caliente para tonificar el cuerpo, y comenzamos a repasar todo lo vivido, por que para todos había sido una experiencia que hasta entonces transponía todos los límites de lo esperado. De cualquier manera, muchos de nuestros sueños individuales de un mundo mejor, parecían estar más cerca de realizarse que nunca. Todos habíamos pasado por vivencias diferentes en nuestras vidas, pero había algunas constantes que podíamos observar en nosotros y en los demás. Una constante era la dificultad para romper con el hábito ya impuesto por la repetición. Si una persona cae en la depresión era muy difícil que salga sola de ella, a menudo necesita mucho tiempo y terapias para lograr sentir alegría constante otra vez. Muchos conocíamos a muchos entregados al alcohol, y eso en Juliaca era muy fácil de ver en las calles. Personas deambulando bajo un efecto crónico de confusión mental producto de un exceso en la bebida. Pero más allá de todo están las personas que aparentemente no muestran un síntoma evidente de estar atrapadas en algún enredo mental. Basta conversar un poquito con ellas y vamos a encontrar una serie de experiencias que marcaron sus vidas y cuyo recuerdo aún condiciona su presente. En otras es el miedo que impide que avancen. Las expectativas que tienen del futuro no son las mejores posibles, y por ello se encojen y conforman con sobrevivir libres de peligros imaginarios. En fin la psicología humana es compleja y variada como la paleta de colores de un pintor. Para los clarividentes, es más fácil detectar todos esos estados, y es muy fácil saber si hay algo que no está caminando bien. Ellos pueden ver, como está la paleta de colores del aura de una persona. Basta encontrar alguna mancha oscura para identificar un problema. Los colores variados están siempre presentes y cada vez que pensamos en algo hay un color asociado a ese pensamiento. Cuando la tonalidad de esos colores es más obscura, esa masa energética se vuelve un peso psicológico y llega a somatizarse y a sentirse en el cuerpo físico. ¿Y si encontráramos un modo de limpiar estas manchitas? El video hacía este trabajo muy bien, y eso nos llenaba de esperanza. Una imagen es muy fácil de ser copiada hoy en día. Inclusive ya se puede enviar por Internet a todo el planeta en un pizcar de ojos. Realmente estábamos comentando todo esto muy excitados pues sentíamos que algo grande estaba pasando. Casi podíamos sentir eso en la atmósfera, como cuando sentimos que va a llover, o que está amaneciendo. Simplemente, el cuerpo sabe. Y esa noche había algo en el ambiente. Algo estaba pasando en la ciudad. Pero era como si estuviera amaneciendo. De pronto recordamos que habíamos dejado el video en el cuarto de mi amiga. ¡Claro podía ser eso! ¿Pero, tan fuerte así? Lógicamente estábamos sensibles y enfocados en el tema de la limpieza. Fuimos a mi cuarto y miramos la ciudad desde mi ventana. Un claro ¡ohhh! Salió de las bocas de mis amigas clarividentes. ¿No vez? ¡Veo algo!, respondí. ¿Qué vez? me preguntaron. Forcé un poco la visión, traté de no enfocar en ningún punto, quería imaginar un torbellino de energía o algo así, pero lo único que pude percibir era una especie de resplandor especial, como una cúpula, pero era muy tenue, tan tenue que pensé que la estaba imaginando. ¡Una cúpula! dije, sonriendo. Y ellas gritaron su alegría como lo hacen las mujeres. Acto seguido me dieron una descripción mejor de lo que yo intuía. Realmente se había formado una cúpula gigantesca de energía en torno a algún punto que parecía estar más o menos por donde estaba la casa de mi amiga, donde habíamos dejado el video rodando. ¿Será el video? pregunté ingenuamente. Las mujeres saben como mirar cuando estás hablando tonterías. ¡Claaaro! me dijeron, mirándome sorprendidas de mi actitud desconfiante. Nosotros estábamos fuera de la cúpula energética por eso podíamos observarla. Decidí revirar mi frágil situación y sorprenderlas con algo inesperado. ¡Vamos!, les dije alegre. ¡Vamos a sentir el efecto!, recalqué, poniéndome un abrigo y caminando en dirección a la puerta. Ellas sonrieron con la idea, y en treinta segundos ya estábamos caminando apresurados fuera del edificio. Eran como 7 cuadras hasta su casa e iba a ser rápido llegar hasta… ¡ahííííííííííííí! Doblando la primera esquina del centro comercial número dos, sentí como si hubiera chocado contra una pared de energía. Mejor dicho sentí como si la pared y yo hubiésemos chocado uno con el otro. Era como si la pared estuviera avanzando, como si la cúpula se estuviera expandiendo. Miré desconfiado a mis amigas que observaban paradas y sonriendo mis devaneos mentales. ¿Sentiste? Me preguntaron al unísono, como si estuvieran de acuerdo y esa noche estuvieran sincronizadas. ¡Es el campo de energía que ha generado el video!, me dijo la madre de mi amigo. Realmente era difícil de creer que ahí, en pleno centro de la ciudad, pudiésemos sentir tanta alegría y paz. Parecía que estuviésemos en el cielo o en el paraíso. ¡Que alegría inmensa! Extrañamente, todos en la calle estaban sonrientes y alegres. Comerciantes y mendigos. Caminantes y tricitaxistas. Y el aire, ¡Parecía que vibraba todo! Que delicia de situación inesperada. Recordé la promesa del ángel; “Pongan el video en dirección al cielo, 24 horas, y nosotros vamos a descender y limpiar la ciudad “. Me había dicho en un pensamiento relámpago. También habíamos presenciado las lucecitas en la sala de meditación. Pero esto era más mucho más de lo que podríamos soñar. Ellos habían descendido verdaderamente, y aún estaban ahí mismo. Trabajando alegremente, limpiando y curando auras. Habían venido en bloque, y parecía que todos los ángeles del universo estuvieran ahí esa noche. A cada instante veía flashes de luz, pasando a una velocidad imperceptible. Mi pecho vibraba paz y alegría. Continuamos caminando y ya a dos cuadras de la casa de mi amiga, no podíamos más. Era mucha vibración. Resolvimos serenarnos y relajar el cuerpo, caminando lentamente, intentando no pensar en nada. Ya en la sala de mi amiga, parecía que estuviéramos en otra dimensión; la dimensión de la risa. Ya estábamos gateando y agarrándonos la barriga de tanto carcajear, cuando de pronto, todo paró. Pareció que el show había terminado y regresábamos a la tierra en un aterrizaje seco. Extendí mis manos y ya no sentía la vibración en el ambiente. Algo raro había pasado. Comencé a escanear el ambiente y la ciudad de ojos cerrados. ¡El video se ha apagado!, anuncié, aventurando una respuesta. Corrimos al cuarto, y efectivamente algo había pasado que la imagen ya no estaba ahí. El walk man estaba apagado. Luego leí en el manual que en esa función de repetición, ya estaba programado para durar solo 8 horas, para dar un margen de seguridad. El ángel pidió 24 horas recordé. Y volví a prenderlo. Muy rápidamente, todo comenzó a vibrar nuevamente. Sonreímos felices, y decidimos que la amiga tenía que montar guardia como sacerdotisa del fuego y cada 8 horas resucitar el cielo para nuestra querida Juliaca. La cuenta de la luz va a venir alta. Pensé, ya anticipándome a imaginar que el video no era una solución permanente. Salimos a caminar para comer algo en celebración. Y fue un deleite escuchar la descripción que me hacían mis amigas de los planos que escapaban a mi visión. Para resumir diré que en las paletas de colores de cada persona, ellas miraban solo colores brillantes. Y había mucha luz astral en el ambiente... (Extraido del Capítulo Acerca de la Acción del Video Limpiador en una ciudad, cuando se dirige hacia el cielo y se hace la invocación angélica) [Clicke aquí; para ver el testimonio de un clarividente acerca del Video Limpiador] [Clicke aquí; para ver volver a la descripción de los efectos del video Limpiador]
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